Nos inspira

Volver a lo esencial

Hoy vivimos tiempos modernos, donde la vida actual nos arroja a un vértigo feroz. Vemos los medios de comunicación en cada momento de nuestro día, en las largas jornadas de trabajo y en infinidad de actividades programadas diariamente. La tecnología nos da infinitas posibilidades de progreso, pero también puede volver mas fríos y distantes los vínculos.
Es hora de recuperar los valores de nuestra infancia y de restaurar de a poco  el equilibrio de nuestra vida actual, recuperar las charlas, las reuniones familiares, salidas con amigos, un poco de sol en la plaza, bicicletas de domingo con papa o mama… o tío, o primo…. Volver a los largos abrazos y al cuento contado al pie de la cama de nuestros hijos.
Pero, ¿cómo hacer para no caer todos rendidos a dormir luego de cenar interrumpidos por las noticias de inseguridad de cada día?  Es difícil hoy en día, pero hay que intentar recuperar la importancia de los espacios propios compartiendo con nuestros hijos momentos de merienda, de tarde con galletitas y leche, de pizzas y películas un día de lluvia,  pochoclo y picnic en  el patio de casa. Podemos hacer de esos momentos algo especial y mantenerlos en el tiempo. Según la psicóloga Maritchu Seitun de Chas lo ideal es hacer de las rutinas algo “ritualizado”. Si bien la rutina ordena y tranquiliza, a los chicos les resulta aburrida. En cambio, el ritual los ordena amorosamente, por ej. en el Jardín de Infantes, a los chicos les cantan la canción  que dice “a guardar a guardar”, que transforma ese momento de ordenar en algo divertido. Lo mismo pasa con la comida del domingo en familia o cuando nos juntamos a tomar mate, a comer un asado con amigos o a disfrutar las “pastas caseras de mamá”. Todos esos rituales de acercamiento o fortalecimiento de vínculos nos hacen sentir que pertenecemos a un grupo de afectos.
¿Por qué no ofrecerles también en la temprana infancia un poco de rayuela, una canción de Pipo Pescador, un chiste de Carlitos Bala, o una mancha “venenosa” que les aporte el valor de lo simple, la importancia de lo esencial sobre lo material, para que puedan conocer que además del ultimo juego de moda se puede jugar con sogas, barro, o el propio cuerpo corriendo en el patio?

Desde lo institucional rescatamos esto en cada proyecto, no solo hacemos proyectos literarios sino que una bisabuela viene a contar un cuento,con toda la calidez, sabiduría y experiencia que esa elegante voz nos puede enseñar.
Conocemos la importancia del  deporte y del  inglés, pero también le damos importancia a revalorizar los vínculos afectivos dentro del espacio curricular como eje principal de la educación.
No solo sabemos de la importancia de la atención temprana, sino que además propiciamos un espacio compartido con los padres para abordarla.
Nos encanta la música y es fundamental para los niños/as, y por ello tenemos un espacio para que  papás y mamás compartan con sus hijos en el Jardín.
No solo aprendemos sobre alimentación sino que percibimos cada mediodía el olorcito nutritivo de una comida preparada con amor. No solo recibimos bebes que llegan cada mañana sino que los recibimos con una sonrisa, un abrazo y un buen día cariñoso, muy cariñoso. Son gestos pequeños, pero hacen la diferencia entre “dejar” a mi hijo en el Jardín y “llego a un lugar donde me esperan y reciben con amor”.